Esencialmente el arte de vivir es un marco diseñado para que nuestra experiencia como seres humanos sea autoconciente, poder crecer y entender que somos co-participes de nuestra realidad. El arte de vivir es una exploración continua y su descubrimiento una sorpresa.

7/6/13

DOS HOMBRES

Dos hombres, muy enfermos, ocupaban el mismo cuarto de hospital.  A  uno de éllos se le permitía sentarse en la cama por una hora cada tarde para ayudar a drenar el líquido de sus pulmones. Su cama daba a la única ventana de la habitación. La condición del otro paciente era tan grave que no le permitia moverse y  tenía que permanecer todo el tiempo boca arriba.  Ambos hombres charlaban por horas  enteras,  y asi podian pasar mejor el tiempo

Hablaban de sus mujeres, sus familias, sus hogares, de sus trabajos, su participación en el servicio militar, y de los lugares a donde habían estado de vacaciones.
Cada tarde el hombre de la cama junto a la ventana podía sentarse, y todo ese tiempo se la pasaba describiendo a su vecino todas las cosas que podía ver desde la ventana. El hombre de la otra cama empezó a desear  esos períodos de una hora en el que su mundo se ensanchaba y cobraba vida con todas las actividades y colores del mundo exterior.
Según su compañero de cuarto la ventana daba a un parque con un precioso lago. Le describia como los patos y cisnes jugaban en el agua, mientras los niños jugaban con sus barcos en miniatura. Los jóvenes enamorados paseaban tomados de la mano, entre flores de todos los colores del arco iris. Grandes árboles  adornaban el paisaje, y se podia ver según él una bella vista del horizonte, y  la ciudad se podía ver en la distancia. A medida que el hombre de la ventana describía todo esto con detalles exquisitos, el hombre al otro lado de la habitación cerraba los ojos e imaginaba la idílica escena.
Una tarde calurosa, el hombre de la ventana describió un desfile que estaba pasando. Aunque el otro hombre no podía oír nada,  podía imagirnarse el espectaculo  que el otro le retrataba tan fielmente.  Asi pasarón los días y las semanas con sus charlas interminables.
Una mañana, la enfermera del turno de día entró con el agua para bañarles, al dirigirse a la cama del paciente junto a la ventana encontró  el cuerpo sin vida. El hombre había muerto plácidamente mientras dormía. Ella afligida  llamó a los ayudantes del hospital para tomar el cuerpo del paciente muerto.
Tan pronto como lo consideró apropiado, el otro hombre preguntó si podía ser trasladado junto a la ventana. La enfermera muy amablemente accedió a hacer el cambio, y tras asegurarse de que estaba cómodo lo dejó solo.
Poco a poco, dolorosamente se apoyó en un codo para lanzar ansiosamente su primer mirada al mundo exterior. Por fin tendría la oportunidad  de verlo todo por sí mismo. Se esforzó para girarse despacio y mirar por la ventana al lado de la cama. Su sorpresa fue grande cuando se enfrentó a una pared en blanco. El hombre preguntó a la enfermera qué podría haber motivado a su difunto compañero de cuarto  para describirle cosas tan maravillosas a través de la ventana.
La enfermera respondió que el hombre era ciego y que no habría podido ver ni siquiera la pared. Élla dijo: "Quizás su única intención era animarle y que pasara mejor el tiempo".

Epílogo. . . Hay una tremenda felicidad en hacer felices a los demás, a pesar de nuestras propias situaciones. El dolor compartido es la mitad de la pena, pero la felicidad cuando se comparte, es el doble. Si quieres sentirte rico, sólo cuenta todas las cosas buenas que tienes y que el dinero no puede comprar.

"Hoy es un regalo, por eso se le llama presente"