Hubo una vez un pequeño capullo
posado en la rama de un arbusto.
Y asi de este modo se quedó dormido,
y soñó: Un dia voy ser como tú.
Con alas tan coloridas, grandes
y hermosas como las tuyas.
Volaré y remontaré hasta el cielo,
asi como lo haces tú.
Y al fin el día tan esperado llegó,
en que el capullo en mariposa se volvió.
Y con ansia infinita su imagen quiso contemplar
en las aguas de un estanque que por ahi se encontró.
Y dijo para sí con un suspiro:
Hmmm, esto es lo mismo que ser
una simple palomilla, tanto soñar para esto.
En realidad nada ha cambiado.
Algunas veces nos sucede que cuando nuestras espectativas en algun proyecto son demasiado altas, y los resultados obtenidos no son lo que esperabamos nos sentimos defraudados. Queremos que las cosas sucedan siempre a nuestro modo y voluntad, en ves de aceptar los acontecimientos con alegría, asi como la vida y circuntancias nos los presenta; dejando nuestras espectativas para una mejor ocación.



1 dijeron::
Hola Lourdes, he llegado hasta tu blog y me ha encantado todo lo que he leído, son reflexiones muy profundas que si supiésemos siempre como actuar, seríamos doblemente felices. Esta del gusano es genial... y es cierto, si ponemos todas nuestras ilusiones en algo, y luego no sale como esperamos... pues nos viste la desilusión... ¡La vida es un continuo aprendizaje!
Un abrazo, con una lluvia de felicidad.
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