Esencialmente el arte de vivir es un marco diseñado para que nuestra experiencia como seres humanos sea autoconciente, poder crecer y entender que somos co-participes de nuestra realidad. El arte de vivir es una exploración continua y su descubrimiento una sorpresa.

2/3/10

EL VIEJO, EL NIÑO Y EL BURRO

Cuentase que habia una vez un anciano y un niño que viajaban con un burro de pueblo en pueblo.  Y andando por esos caminos de Dios, llegaronse a una aldea caminando junto con su  asno, y al pasar por ahí un grupo de gentes se burló de éllos diciendo:
Qué par de tontos!... Tienen un burro y en lugar de montarlo van los dos caminando. Por lo menos el viejo podría subirse al burro.
-Tienen razón hijo. Móntese usted abuelo, que usted está más cansado. El anciano se subió al burro y prosiguieron la marcha.
Entonces llegaronse a otro pueblo y al atravesarlo, una vecina se molestó mucho cuando vio al hombre sobre el burro y al niño caminando al lado.
¡Parece mentira!... El viejo sentado y el pobre niño caminando. ¿Cómo no le da vergüenza?
Tiene razón, hijo. Yo estoy aquí tan cómodo y tú…
Pero, abuelo, si yo no estoy cansado…
¡Anda...anda!  Cambiemos,  móntate tú ahora en el burro.
El anciano y el niño intercambiaron sus puestos y siguieron su camino hasta llegar a otra aldea.
¡Pero mira nadamas, esto es el colmo!... Vengan a ver esto, vecinos… El joven montado en el burro y el pobre anciano, que no puede con su alma, caminando.
Entonces el anciano dijo al muchacho:
Vamos a hacer una cosa, hijo. Dígame, abuelo. Tú pesas poco. Creo que el animal puede con nosotros dos.
El burro avanzaba sin problemas llevando al niño y al abuelo sobre su lomo. Pero cuando cruzaron junto a un grupo de granjeros estos exclamaron:
¡Tengan compasión, caramba!... ¡Van a reventar a ese pobre animal!
Ya no sé qué hacer, hijo…Pero tienen razón, porque el pobre borrico debe estar desfacellido …
Y si lo cargamos, abuelo?
¿Cargar al burro?... bueno tal vez podamos...
Y así prosiguiendo con su caminar hasta llegar al siguiente pueblo. El anciano y el niño con el burro sobre sus hombros.
Cuando en eso que se encuentran con un mozalbete que riendo, vocifera:
¡Nunca vimos gente tan bruta !... Tienen un burro y, en lugar de montarse sobre él, lo llevan a cuestas… ¡Qué burros!
Al ecuchar esto el hombre dice a su nieto:
Esté limpia la conciencia,
Que es el deber principal,
Y en lo demás cada cual
Consulte su conveniencia.

Por nada, pues, ya me aburro
En un mundo tan ruin:
Conque... arriba, chiquitín,
Que es lo mejor.- ¡Arre, burro!

Si te dejas guiar por las opiniones de los demás, acabarás como el anciano y el niño de este cuento. No hagas caso al qué dirán. Escucha únicamente la voz de tu corazón.

Cuento tradicional Anónimo
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